
El duelo como compañero silencioso: aprender a caminar con la ausencia sin negarla, integrando el recuerdo, honrando lo vivido y construyendo poco a poco un nuevo modo de ser, estar y hacer en el mundo.
El dolor de una pérdida significativa supone que la vida cambie para siempre, que todo se descoloque y que el duelo juegue un papel crucial porque nos advierte de la necesidad de dedicarnos un tiempo mayor al inicialmente considerado.
Cuando la vida lo cambia todo para siempre por el dolor de una pérdida, el duelo se convierte en un proceso esencial porque, sin saberlo, nos advierte de una nueva etapa con la que aprender a aceptar nuestra fragilidad reconstruyéndonos desde lo que duele.
La muerte es parte de la vida, el duelo es un proceso connatural ante la pérdida de un ser querido y, sin embargo, el dolor que se origina en nosotros puede llegar a causarnos un sufrimiento tan profundo como incapacitante a la hora de asimilar que el mundo, nuestro mundo, ha de continuar girando sin ellos.
Cuando la pérdida llega, no solo se (nos) va alguien, también, se tambalea nuestro mundo y la certeza sobre la que nos sosteníamos hasta ese momento. El duelo no es algo que se solucione con prisa(s), ni tampoco una fase que pueda superarse a modo de checklist por los diferentes estadios emocionales a los que nos vemos abocados.
Ahora bien, lo que sí supone es el recorrido de un nuevo itinerario a partir del que darnos cuenta de que no traerá consigo un cambio lineal ni predecible en nosotros, sino todo lo contrario, uno completamente dinámico, orgánico, cambiante y en movimiento permanente para el que deberemos hacer todo lo posible por escucharnos a cada paso, adaptarnos a lo que vamos sintiendo, respetar nuestro(s) ritmo(s) y permitirnos avanzar sin exigencias y, tan solo, hasta donde podamos, y sin forzar.
¿Qué puede ayudarnos? ¿Qué puede ayudarte?
Aun con todo esto, quiero serte sincera: reconozco que estas propuestas que te hago pueden ser una buena manera de ayudarte inicialmente a sobrellevar tu situación. Recurrir —e incluso aferrarnos— a aquello que (nos) facilita el modo en que lidiamos con nuestro dolor está bien y puede ofrecer(nos) un primer sostén. Sin embargo, también quiero que sepas que, de igual forma, estas mismas propuestas, pueden no ser suficiente para poder soportar el peso de tu dolor porque lo que estés viviendo realmente supere tu capacidad de afrontamiento.
Y quiero que tengas muy presente que será justamente ahí donde, tal vez, abrirte a la experiencia y a la posibilidad de un acompañamiento profesional sea lo más indicado para ti. Sobre todo, para que no tengas la necesidad de vivir este proceso en soledad o de intentar sacar las fuerzas para seguir adelante por tu cuenta, en un momento en el que, si lo piensas bien, tú mismo/a sabes que no estás en condiciones de hacerlo.
Busca la ayuda de profesionales especializados. Son quienes mejor podrán asistirte porque SON quienes específicamente están capacitados y cualificados para atenderte ya que poseen las habilidades y herramientas necesarias para evaluar la situación, intervenir en el manejo de situaciones y conversaciones difíciles, brindarte el tratamiento oportuno y actuar con rapidez si es preciso.
Con el tiempo y el acompañamiento adecuado ES posible encontrar maneras de seguir adelante sin olvidar, pero sin quedar atrapado/a en el dolor.
Si tienes un ser querido que está atravesando una situación nada fácil a la que hacer frente, recuerda que tu atención y apoyo pueden ser el impulso que necesita para encontrar el camino hacia la recuperación.
Y si eres TÚ quien está sufriendo o estás pasando por el duelo de un ser querido, por favor, no decaigas y mantén la esperanza. A veces, el comienzo de un nuevo rumbo ES pedir ayuda. Soy consciente de que dar el primer paso puede ser difícil, pero no tienes que hacerlo solo.
Sea lo que sea lo que te pase, cuéntalo, compártelo, ayúdate y ayúdame a ayudarte si tu deseo es contactarme.
Si estás en un momento de crisis y/o necesitas ayuda en este preciso instante, por favor, haz uso de los recursos de ayuda que tienes a tu disposición los 365 días del año, las 24 horas del día:
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